Estudio Europeo sobre Transgeneridad: encuesta legal y experiencia de la salud desde la transgeneridad
Transgender EuroStudy: Legal Survey and Focus on the Transgender Experience of Health Care.
Bruselas: ILGA-Europa, 2008.
Esta investigación se desarrolló durante julio y diciembre del 2007. Se levantó información mixta (cualitativa y cuantitativa) sobre las experiencias de discrminación e inequidad de 1,964 transexuales y transgéneros en el acceso a la salud en Europa (615 hombres trans y 1,349 mujeres trans). La investigación se realizó en trece países por lo que fueron necesarios igual número de traductores para el análisis de la información.
Una de las primeras inquietudes de este estudio ha sido determinar el número de transexuales y transgéneros. Los números existentes varían en mucho. Lo que ha quedado claro es la problemática para determinar el criterio de selección de dicha población. Si se consideran a quienes han atravesado por operaciones o tratamientos hormonales y cómo evitar excluir a aquellos que no buscan un cambio corporal. En este sentido, el estudio indaga principalmente por aquellos que buscan una reasignación sexual para quienes el tratamiento médico es indispensable. Aunque no se tienen cifras exactas se evidencia un aumento en el número de personas que se definen en el abanico de las identidades trans y se puede esperar que así siga.
En el ámbito legal, se hace un recuento de los casos ocurridos en Europa sobre discriminación, cambio de nombre, cambio de sexo y juicios por pensión, dando cuenta de sus incongruencias y aciertos. Apesar de los avances y retrocesos, el Consejo Europeo se ha tomado el tema en serio desde 1996 y ha contribuido a extender la protección legal de las personas trans y sus derechos. Sin embargo, la situación en el espacio europeo no es homogénea y es necesario asimismo hacer una labor de difusión para que las personas conozcan estos avances en materia legislativa. Se debe garantizar que los implicados puedan tomar acciones legales en casos en que se vulneran sus derechos, haciendo los procedimientos simples y poco costosos. Hasta el momento no existe ninguna demanda por maltrato o discriminación en el servicio de salud de parte de las personas trans, aunque la encuesta demuestra que ésta existe. Un aspecto importante a variar es la imagen de la persona trans que es siempre ridiculizada. Es importante señalar que según el estudio sólo dos países, Bélgica y Dinamarca, tienen una protección especial contra la transfobia y los crímenes de odio.
Las conclusiones más resaltantes del estudio informan que, independientemente de los recursos y el estatus social, el servicio en salud para las personas transexuales es bastante limitado. La gran mayoría no recibió fondos del Estado para tratamiento hormonal o cirugía. A una tercera parte de los encuestados se les negó la ayuda debido a que el especialista no aprobó su reasignación de género. Más de la mitad de la población encuestada ha cubierto por sí misma los costos de sus operaciones y tratamientos después de haber sido rechazados por el Estado, aún cuando la mitad de ellos reciben ingresos inferiores a 25,000 Euros por año. Es especialmente significativo que sus testimonios den cuenta de que existe un rechazo a acudir a los centros de salud debido a que anticipan un trato negativo de parte de los profesionales de la salud. Asimismo este sondeo demuestra que persiste la relación entre enfermedad mental y reasignación sexual, lo que deriva en tratamientos abusivos e inapropiados de parte de los médicos.
“Yo no voy al doctor si no es verdaderamente urgente. No veo al dentista, no veo al ginecólogo hace décadas y si tuviera un accidente, trataría de no ir al hospital... Creo que tengo menos experiencias porque no acudo ahí, practico una suerte de estrategia de evación”(60). Trans australiano.
Por lo que el estudio nos informa podemos darnos cuenta que la situación de América Latina es muy diferente de la de Europa, aunque en el nivel de la discriminación hay continuidad de actitudes. Estamos hablando de una población que no tiene ninguna clase de acceso a la salud, porque el acceso a la salud de la población en general es ya precario; que no puede completar una educación formal, por la discriminación y la crisis en la educación que ha sido el último eslabón de los recientes gobiernos; y que no recibe a veces ni el sueldo mínimo que es un promedio de €125 al mes (€ 1,500 al año).
La encuesta que se realizó de manera virtual arroja algunos datos interesantes. En primer lugar, los 21 años son la edad de la transición, en la que dejan de vivir en el rol asignado al nacer y se instalan de manera permanente en el otro género. Este cambio está relacionado con la adscripción a un trabajo en su nueva identidad. Esta transición no es asumida completa hasta que han terminado el tratamiento médico, aunque es todavía mucho después que llegan a sentirse absolutamente cómodos en su nuevo rol. Se trata de una comunidad joven que en su mayoría tiene 5 años de haber adoptado su identidad actual, por lo que no ha habido un proceso de aprendizaje que pueda ser transmitido. En cuanto a la educación, la mayoría terminó la secundaria y realizó algún grado de educación superior (34.7%). El 40% se encuentra laborando, dentro de los cuales hay una ligera superioridad entre los trans femeninos respecto de los trans masculinos, una situación completamente opuesta a la que se vive en Latino América.
Las personas que han tenido acceso a servicios de salud para tratamiento muestran una gran mejora en su satisfacción subjetiva y el haber sido diagnosticados a tiempo y recibido la intervención que necesitaban ha mejorado su calidad de vida. Aunque la mayoría cuenta experiencias de discriminación y maltrato:
“Aunque el hospital donde acudía para mi tratamiento hormonal conocía mi identidad de género, ellos continuaban refiriéndose a mí bajo mi nombre masculino, incluso delante de otros pacientes. Una vez, después de un examen de sangre, grité a dos enfermeras que se reían de mí”(62). Mujer trans italiana.
Una demanda urgente es la de retirar la transexualidad de la lista de desórdenes mentales de la Organización Mundial de la Salud (WHO) y de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), pues hasta que esta concepción no sea desarraigada de la ciencia médica seguirá habiendo una justificación para un trato diferente a la identidad transexual. Asimismo al no ser tratado bajo el discurso de la medicalización, se le restará poder a los operarios y médicos de la salud que abusan de esta posición para maltratar, humillar y discriminar a esta población.
El libro es un importante e inmenso trabajo de investigación que resume el estado actual de la situación de la población transexual en Europa en relación con la salud. Cuenta con cuadros pormenorizados por países, en cuanto a legislación y operaciones; así como el conjunto de los resultados estadísticos de las encuestas aplicadas. Celebramos esta publicación y esperamos podamos hacer una investigación similar en América Latina para complementar este esfuerzo, en la búsqueda de un panorama mundial sobre la vivencia de la transexualidad.

